Cuando nos hacen una crítica, hay muchas maneras de responder. Lo que tenemos que detectar en primer lugar es ¿qué pienso cuando me hacen una crítica? Puedo pensar de manera inhibida “Qué mal, ¿cómo he podido yo hacer eso?” “Tiene razón, soy un inútil”, o puedo pensar de un modo agresivo “Pero ¿qué se ha creído?” “Cómo si él/ella no cometiera fallos, se va a enterar”.

Tanto unos comentarios como los otros, lo único que hacen es hacernos sentir mal, no sacar nada bueno de la crítica, y puede hacer que tengamos problemas con la persona que nos hace la crítica, sobre todo si tenemos que tener una relación a medio-largo plazo con ella, como pueda ser una pareja, un jefe, o un compañero de trabajo.

Lo ideal es pensar de manera asertiva. Pensar que es normal equivocarse, que todos nos equivocamos, que así es cómo aprendemos. Nos han enseñado que equivocarse es malo, pero no es así. ¿Cuántas veces se cae un niño, antes de conseguir dar varios pasos? ¿Cuántas veces se sale al pintar? ¿Cuántas faltas de ortografía al escribir? Sin embargo, aceptamos sus errores, y eso hace que se vuelva a levantar, que vuelva a querer andar, colorear o escribir.

De la misma manera en que nosotros nos podemos equivocar, también lo puede hacer el crítico. Y no debe pasar nada si esto es así, aprenderá más sobre cómo somos, cómo hacemos las cosas y le damos la oportunidad de que en un futuro, nos vuelva a dar su opinión, sea esta acertada o errónea.

Te proponemos una opción. Ante cualquier comentario que no te encaje en lo que tu piensas, ponlo en cuarentena. Piensa sobre ello. ¿Tiene razón? ¿no? ¿en qué parte de lo que me ha dicho, tiene razón? ¿en qué otra parte se equivoca?

Si tenemos dudas sobre lo que nos han dicho, o por qué, preguntemos sin temor ¿exactamente, a qué te refieres?, ¿qué te hace pensar eso? Nos ayudará a entender su punto de vista, y a poder mejorar, si tiene razón en su comentario.